Es verdad, que la música puede dar alegría, tristeza, ganas de bailar, ganas de saltar o simplemente ganas de gritar. Pero sobre todo hay un estilo de música, la que hace pensar, la que hace pensar en ella y con esto no me refiero en la música, sino en ella en la que de verdad te puede hacer bailar, cantar, gritar, sonreír, llorar o incluso mantenerte en vela.
Es verdad que necesitamos tanto de la música en nuestra vida, pero también es verdad que necesitamos de ELLA, para saber valorar lo que cuesta la vida, para saber lo que es sufrir, para saber lo que es, sentir ese “cosquilleo” esa sensación de abrir la ventana y gritar, gritar fuerte, muy fuerte, soltarlo de una sola vez y por fin quedarte a gusto.
Esa música que te hace desear estrecharla entre tus brazos, esa música que te hace desear rozar su piel, esa música que te hace desear mirarla y no apartar la mirada ¡JAMAS!
Son tantos sentimientos que levanta la música, tantos sentimientos indescriptibles, que solo entiende ella y la escuchas para suplir lo que tu boca no sabe decir pero que la canción sabe expresar a la perfección. Es escuchar esa canción y tu mente vuela a su imagen, a su rostro, a sus manos que tanto has deseado coger que tanto has deseado tener entre tus dedos.
Necesitamos tanto de la música, como de ella, necesitamos tanto las notas, como los latidos de su corazón. Y es indescriptible lo que sientes cuando la escuchas, como es indescriptible cuando te abraza. Es indescriptible cuando sigues su ritmo, como cuando deseas tocar y besar sus labios… son tantas cosas que queremos expresar y no podemos, son tantas palabras que se ha llevado el aire, son tantas ideas que se ha llevado el viento, son tantas lagrimas que se ha llevado ella, solo ella se ha llevado tanto de ti, que la necesitas tanto a ella como a la música. Porque necesitas volver a recordar todo lo que se han llevado y solo puedes cuando la tienes entre tus brazos otra vez, aunque solo sean 5 segundos, que quieres que se alarguen, deseas parar el tiempo, deseas decirla que es la razón de tu locura, de tus sentimientos, de tus anhelos, de tus desvelos, de tus lagrimas, de tus “cosquilleos”, deseas susurrarla al oído decirla que la razón es ella.
The reason is you
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