sábado, 7 de julio de 2012

7 de julio San Fermin YO NUNCA TE FALTARE PEQUEÑA

Hoy 7 de julio san Fermín. Hoy día de borrachera, de fiesta sin parar, correr delante de unos cuernos, delante de unos toros que pesan toneladas. Risas, carcajadas, el ambiente en San Fermín es de fiesta.
Para mi San Fermín, hace un año era una mierda, unos gilipollas borrachos, que no sabían de las sorpresas que puede dar la vida. Que la vida en cambio de lo que expresaban sus caras era una mierda, algo que no merecía la pena vivir, si al fin y al cabo te podrías quedar sin la persona que más querías. Si ella se iba, no iba a ver mas San Fermines, mas reyes, mas vacaciones por las que sonreír, mas brindis a cada fin de año. No encontraría el día en el que volvería a encontrar la sonrisa, porque la sonrisa era ella y ella ahora mismo hace un año estaba enferma.
No hacía falta saber que las cosas iban mal, las caras eran largas llenas de penas y de muchas lagrimas derramadas, los ojos rojos, el alma en el suelo, una sala de espera fría, seca, sin nada que hacer solo esperar, cada paso de los médicos era un sufrimiento y no una alegría. Siempre se ha dicho que uno cuando cae, cae a un pozo pero que cuando llega al final solo tiene que intentar salir. Ese era yo sumido en una profunda tristeza, buscando la felicidad, buscando salir airoso de lo que ahora mismo tenía delante de mis narices.
Dicen que las cosas malas se han de olvidar pero es tan reciente, tengo todavía tanto miedo, odio que cada quince días tenga que estar pegado a un teléfono por si acaso, odio tener que ver a mi abuela sumida todavía en la tristeza, en el cansancio de las madrugadas, en sus ojos tristes y en las ganas de llorar, odio no escuchar ese pájaro que cantaba, ese abuelo que siempre tenía una canción por la que cantar, una sonrisa en su cara cada día menos poblada de dientes y más de zonas negras y oscuras.
Esta familia nos hundimos en la tristeza, una persona joven, la tía mas joven estaba ingresada en un hospital, no era una pierna rota, no era unas pruebas medicas sin importancia. Era algo serio. Teníamos miedo, y eso se reflejaba en cada cara, a cada segundo, a cada día que pasaba. No teníamos la creencia suficiente, en que esto saldría bien. Pero ella, al contrario de nosotros se agarro fuerte a esa fina línea que llaman vida, se agarro tan fuerte, que ella tumbada desde esa cama, nos daba a nosotros fuerzas suficientes para saber que al día siguiente, ella iba a estar un poquito más cerca de la cura total, que iba a luchar por su marido, por sus padres, por sus hermanas y respectivos cuñados y por ultimo por esas personas que grabaron un video, que hicieron dibujos, por los pequeños de las familia, por sus sobrinos.
Somos tres hermanos, dos hermanas mayores y yo el enano capullo que solo sabe sacarlas de quicio, pero para nosotros esa tía, era más que una tía en la que cada domingo haces una visita, esa tía era la que de peques nos preparaba un colacao, nos despertaba cada invierno con una sonrisa puesta en la cara, haciéndonos saber que el colacao estaba ardiendo y esperando a que nosotros termináramos con ese vaso para luego pasar al previamente calentado salón, con nuestra ropa cuidadosamente doblada. En mi casa escondido del mundo, de mis hermanas de mi padre, lloraba desconsolado, la necesitaba tanto, temía no haberla dicho dos palabras tantas veces como se merecía, esas dos palabras que tanto siento por ella y a lo mejor un tonto como yo no había sido capaz de recordárselo las veces que se merecía. Si no sabes que palabras son, te las recuerdo son sencillas, leves, pero con sentimiento, TE QUIERO, acompañado de algo que siempre la daré, un abrazo para saber que sigue entre nosotros para notar que ella nunca nos ha abandonado y esta vez no iba a ser diferente.
Pero esto que digo hace un año que ocurrió, hace un año, era cuando teníamos miedo, ahora tenemos otro tipo de miedo, miedo a no vivir la vida como nos merecemos, irnos de este mundo por viejos sin vivir lo que nos corresponde. Ella nos ha enseñado que nada es imposible, ella nos enseño de peques y ahora de grandes nos sigue dando valiosas lecciones de vida, que solo ella ha pasado, nos ha enseñado que la vida son dos días y el primero te lo pasas durmiendo, que la vida se trata de disfrutar,  de encontrar tu felicidad, de apoyarte en la familia, y de nunca jamás rendirte.
Ha sido un viaje largo verdad, y esto solo tú lo sabes, se que todavía no puedo tirar cohetes, pero cada vez que veo tu cara me dan ganas de lanzarlos, porque esa sonrisa perfecta me da tranquilidad, sé que me transmites un pensamiento “nunca te faltare pequeño”. Y permíteme decirte una cosa tía, YO NUNCA TE FALTARE PEQUEÑA.