Hoy 7 de julio san Fermín.
Hoy día de borrachera, de fiesta sin parar, correr delante de unos cuernos,
delante de unos toros que pesan toneladas. Risas, carcajadas, el ambiente en
San Fermín es de fiesta.
Para mi San Fermín, hace
un año era una mierda, unos gilipollas borrachos, que no sabían de las
sorpresas que puede dar la vida. Que la vida en cambio de lo que expresaban sus
caras era una mierda, algo que no merecía la pena vivir, si al fin y al cabo te
podrías quedar sin la persona que más querías. Si ella se iba, no iba a ver mas
San Fermines, mas reyes, mas vacaciones por las que sonreír, mas brindis a cada
fin de año. No encontraría el día en el que volvería a encontrar la sonrisa,
porque la sonrisa era ella y ella ahora mismo hace un año estaba enferma.
No hacía falta saber que
las cosas iban mal, las caras eran largas llenas de penas y de muchas lagrimas
derramadas, los ojos rojos, el alma en el suelo, una sala de espera fría, seca,
sin nada que hacer solo esperar, cada paso de los médicos era un sufrimiento y
no una alegría. Siempre se ha dicho que uno cuando cae, cae a un pozo pero que
cuando llega al final solo tiene que intentar salir. Ese era yo sumido en una
profunda tristeza, buscando la felicidad, buscando salir airoso de lo que ahora
mismo tenía delante de mis narices.
Dicen que las cosas malas
se han de olvidar pero es tan reciente, tengo todavía tanto miedo, odio que
cada quince días tenga que estar pegado a un teléfono por si acaso, odio tener
que ver a mi abuela sumida todavía en la tristeza, en el cansancio de las
madrugadas, en sus ojos tristes y en las ganas de llorar, odio no escuchar ese pájaro
que cantaba, ese abuelo que siempre tenía una canción por la que cantar, una
sonrisa en su cara cada día menos poblada de dientes y más de zonas negras y
oscuras.
Esta familia nos hundimos
en la tristeza, una persona joven, la tía mas joven estaba ingresada en un
hospital, no era una pierna rota, no era unas pruebas medicas sin importancia.
Era algo serio. Teníamos miedo, y eso se reflejaba en cada cara, a cada segundo,
a cada día que pasaba. No teníamos la creencia suficiente, en que esto saldría bien.
Pero ella, al contrario de nosotros se agarro fuerte a esa fina línea que
llaman vida, se agarro tan fuerte, que ella tumbada desde esa cama, nos daba a
nosotros fuerzas suficientes para saber que al día siguiente, ella iba a estar
un poquito más cerca de la cura total, que iba a luchar por su marido, por sus
padres, por sus hermanas y respectivos cuñados y por ultimo por esas personas
que grabaron un video, que hicieron dibujos, por los pequeños de las familia,
por sus sobrinos.
Somos tres hermanos, dos
hermanas mayores y yo el enano capullo que solo sabe sacarlas de quicio, pero
para nosotros esa tía, era más que una tía en la que cada domingo haces una
visita, esa tía era la que de peques nos preparaba un colacao, nos despertaba
cada invierno con una sonrisa puesta en la cara, haciéndonos saber que el
colacao estaba ardiendo y esperando a que nosotros termináramos con ese vaso
para luego pasar al previamente calentado salón, con nuestra ropa
cuidadosamente doblada. En mi casa escondido del mundo, de mis hermanas de mi
padre, lloraba desconsolado, la necesitaba tanto, temía no haberla dicho dos
palabras tantas veces como se merecía, esas dos palabras que tanto siento por
ella y a lo mejor un tonto como yo no había sido capaz de recordárselo las
veces que se merecía. Si no sabes que palabras son, te las recuerdo son
sencillas, leves, pero con sentimiento, TE QUIERO, acompañado de algo que
siempre la daré, un abrazo para saber que sigue entre nosotros para notar que
ella nunca nos ha abandonado y esta vez no iba a ser diferente.
Pero esto que digo hace
un año que ocurrió, hace un año, era cuando teníamos miedo, ahora tenemos otro
tipo de miedo, miedo a no vivir la vida como nos merecemos, irnos de este mundo
por viejos sin vivir lo que nos corresponde. Ella nos ha enseñado que nada es
imposible, ella nos enseño de peques y ahora de grandes nos sigue dando
valiosas lecciones de vida, que solo ella ha pasado, nos ha enseñado que la
vida son dos días y el primero te lo pasas durmiendo, que la vida se trata de
disfrutar, de encontrar tu felicidad, de
apoyarte en la familia, y de nunca jamás rendirte.
Ha sido un viaje largo
verdad, y esto solo tú lo sabes, se que todavía no puedo tirar cohetes, pero
cada vez que veo tu cara me dan ganas de lanzarlos, porque esa sonrisa perfecta
me da tranquilidad, sé que me transmites un pensamiento “nunca te faltare
pequeño”. Y permíteme decirte una cosa tía, YO NUNCA TE FALTARE PEQUEÑA.
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