A veces la vida intenta hundirte, a veces la suerte no te acompaña, a veces ni la fe puede ayudarte, a veces ni rezando puedes ayudarte.
Pero tranquilo ¿para que se inventó la familia? Poco a poco la vida ha ido machacándome, la vida ha intentado hundirme un día tras otro, pero en estos momentos la elección de tus amistades, la familia puede ayudarte, porque aunque la vida te tire una y otra vez al suelo, puedes levantarte gracias a la ayuda de los que te rodean.
A veces reunir fuerzas es costoso, pero solo tienes que fijarte en los que te rodean, fijarte en los que de verdad te necesitan, tienes a una familia al llegar a casa que necesitan verte bien. Tienes unos abuelos a los que cuidar, tienes unos primos que mimar, tienes una hermana a la que hacer reír. Tienes una tía por la que preocuparte.
Esto es en parte para darme ánimos, para convencerme de que una sonrisa puede cambiar el día a una persona, pero sobre todo para convencerme de que eres lo mejor tía, que aunque caigamos una vez tras otra nos levantaremos, nos apoyaremos los dos, nos ayudaremos, nos mimaremos, nos daremos los abrazos que sean necesarios, y nos regalaremos sonrisas siempre que nos haga falta.
Los ánimos siempre vienen bien pero los ánimos no ayudan si no ponemos de nuestra parte para mejorarnos, y lo único que hace que duerma tranquilo es que cada día te levantas como si fuera el último, el ultimo para salir de allí y así levantarte con esa sonrisa, para decir al mundo, para decir a todos que no te han hundido y que todavía queda mucho para rendirte, que todavía no has vivido lo suficiente, que se acabo el lamentarse, ahora solo es luchar, luchar y LUCHAR. Y esa sonrisa que a veces cuesta, esa sonrisa que a veces se convierten en llanto, no es más que un sinónimo de aquí sigo yo, y nadie puede conmigo.
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