Muy buenas, me imagino que cuando leas esto estaremos todos en un bar, todos reunidos, juntos alborotando, como somos la familia Párraga y compañía.
En estos casos se empieza por un… ¿qué tal? Pero, para que hacer esta pregunta cuando todos sabemos que estamos todos reunidos por tan excelente noticia, estamos reunidos, para celebrar que esta familia unida una vez más ha superado un bache. Pero no vamos a comenzar a echarnos flores, porque nosotros solo hemos sido la compañía, pero la que ha tenido los cojones suficientes como para no dejar de luchar, para no rendirse, has sido tú.
La protagonista, por la que hemos montado toda esta fiesta, en honor a ti, en honor a nuestra tía mas joven, a nuestra tía más querida, es por ti por la que hemos montado todo este tinglado y no porque nos guste más la fiesta que un tonto un lápiz.
Queremos darte las gracias porque tú fuiste la que nos dio la fuerza como para saber de antemano que ibas luchando poco a poco para superar esta dichosa enfermedad llamada LEUCEMIA. Por dedicarnos una sonrisa al entrar en la habitación, que nos dejaba ver lo fuerte que eras, para que esta mierda de enfermedad no te derrotara, porque aunque fue duro, un día tras otro te levantaste con las mismas ganas o mas de salir de esas cuatro paredes asquerosas, de esas tardes aburridas con Salvame, o de esas comidas asquerosas que no tenían ni punto de comparación con el gran arroz con caldo de la abuela.
Pero también sabemos todos aquí reunidos que solo has recorrido parte del camino que te queda, pero te queremos decir entre todos, que estaremos para cuando caigas, que estaremos para cuando saltes, pero sobre todo para decirte todas las veces que quieras que te queremos, que estamos contigo, que no nos puedes faltar nunca.
Seguramente en este momento estemos todos callados escuchando con atención estas palabras que pensamos todos, o simplemente a nuestras cosas, pero en nuestro interior hay un corazón que late por ti, que late para ayudarte, porque si recorres la mesa encontraras a un padre y a una madre, que te dieron vida, pero que darían su vida por salvarte, pero no te detengas, sigue mirando, encontraras a tus hermanas, que al igual que tus padres están para dar parte de si para salvarte. Pero si sigues recorriendo la mesa encontraras a unos hombres, si son tus cuñados, son los que al recibir la noticia no se lo creían, los que se preguntaban el por qué a ti. Sigue no te detengas vuelve a mirar la mesa, están los pequeños de la familia, si somos tus sobrinos, los que sin nuestra tía, la tía que nos ha llevado a tantos sitios, no estaríamos completos. Pero ahora fíjate a tu lado quien te tiene agarrada día y noche a la vida, ¿quién te tiene agarrada de la mano? Es tu marido, el que dentro de unos pocos días cumplirás un año más junto a él, pero que te quiere como si fuera el primer día, el que sin ti no sabría que hacer. Por ese y por todos los que estamos en la mesa rodeándote, arropándote, ¡LUCHA! Sal adelante, cúrate y entonces es cuando volveremos a montar otro tinglado de este calibre, pero ahora mucho más sonrientes, mucho más felices, porque nuestra tía, mujer, hija, cuñada y hermana está curada, y si ella está bien nosotros estamos bien.
No queremos que llores por esta carta, porque si has sido fuerte para salir adelante, se fuerte y aguanta tus lagrimas, ahora en silencio recorre la mesa y todos y cada uno de nosotros te daremos un abrazo para que sepas que nos has tenido ahí, desde que caíste en esta mierda de enfermedad, desde siempre, para decirte al oído ¡TE QUIERO! Y un ¡GRACIAS! Por que en verdad, la que ha salido de esto poco a poco ha sido tu y no nosotros y por eso una vez más en nombre de toda la familia Párraga y compañía
¡GRACIAS!
No hay comentarios:
Publicar un comentario