Un nuevo día de la
semana, me despierto un poco desorientado, pero sigo sonriendo gracias a una
palabra. La tenía en la cabeza pero no quería repetirla en voz alta, puede que
si la mencionara terminaría desgastándose y no ejercería el mismo poder sobre mí.
-¡Marc! baja a desayunar o iré yo misma a sacarte de la cama con un
cubo lleno de hielos.-Mi madre me gritaba desde la cocina, un día de estos subiría
el vecino también a desayunar, con esos gritos.
-¡Mama! ¿Cuántas veces te he dicho que no me llames Marc? ¡Marc es para
los amigos!- La grito desde mi habitación, con la puerta cerrada –Pero ya voy.
Ese olor me encanta, tostadas recién hechas, la leche fresquita
como a mí me gusta.-O si- grito desde
la puerta de la cocina.-te quiero mama.-
Mermelada de fresa, hacia tanto que no la traía. Me encantaba. En mi plato ya había
una tostada preparada, como a mí me gustaba, como mi madre sabia que me
gustaba. Muy tostada, poca mantequilla pero mucha mermelada. Después de esto ya
le había perdonado que me llamara Marc.
-Hijo cométela ya, que se enfría.-Me ordenaba mi padre desde la
puerta. Ya estábamos todos, un desayuno matutino en familia, como le gusta a mi
madre. Para recordarnos las tareas de hoy, para recordarnos que como llegáramos
tarde a comer, nos tocaría fregar todos los platos de la semana, una amenaza
que luego nunca terminaba de cumplir, siempre nos esperaba el tiempo que
hiciera falta para comer.- ¡Marcos! Cométela
ya, hijo estás en tu mundo, despierta.- me recordaba de nuevo mi padre.
Me termino mi tostada,
mientras mi madre me recuerda que hoy empezaban mis vacaciones, pero que eso no
lograría que me pudiera despertar mas tarde de las 10, porque si no no podría acudir
a mi clase de guitarra que ya habíamos pagado. La verdad no sé como lo hacía,
pero parecía una agenda propia, recordaba cada uno de nuestros planes, las
horas exactas. Era una súper heroína para mí. –Mama, ¿podrías hacerme un favor?
-Si puedo claro.
-Puedes llamar a Toni, dile que no daré clases de guitarra durante el
verano, que ya se me da bastante bien, además tengo un plan para dar más clases
y además gratis.- Si, claro que tenía el plan, Irene, me había tomado el
pelo, pero no sabía cómo me las gastaba. La verdad no me reconocía. Pensaba
como si fuera el tío más extrovertido del mundo y no era así.
-Tú y tus cambios de planes, pero bueno le llamare después. Como me diga
que no puedes, terminaras yendo a las clases te guste o no te guste.
-Mama, es Toni, seguro que no hay problema, además, ¿existe algo que no
puedas hacer tu?
-Por mucho que me intentes piropear jovencito, ese truco solo funciona
con las de tu edad.-El movil suena me levanto con la típica frase de “voy
yo”
Descuelgo sin saber que detrás
de la línea me esperaba una sorpresa:- ¿Dígame?
-Hola Marc, Panoli.-Antes de que pueda contestar, ya ha colgado y el
pitido característico de que me ha dejado hablando solo me traspasa el oído izquierdo.
Sera tonta pienso, pero descubro que no es tonta, porque ha llamado con número
oculto, está jugando conmigo. Pero este juego me gusta. Salgo corriendo al
baño, y me meto en la ducha. Después de 10 minutos me encuentro preparado y
buscando por mi habitación las dichosas llaves del coche, y la documentación.
-Hijo, que buscas-Me pregunta mi madre desde la puerta de mi habitación.
-Nada mama, las llaves del coche, y la documentación.
-Hijo las tienes en la entrada de casa, hoy estas un poco perdido. En
mi pueblo te llamarían. Panoli.
Dios esa palabra otra
vez, se había puesto de moda o qué. En realidad me gustaba, porque me recordaba
lo tonto que había sido al creer que me había dado su número de verdad, pero
por otro lado, me recordaba que esa chiquilla estaba jugando conmigo. Y no podía
dejar pasar ese hecho. Una vez encontradas las llaves y la documentación. Salgo
a la calle, busco el coche aparcado en ella, con la guitarra, abro el maletero
y la meto con sumo cuidado. Me monto en el coche y me doy cuenta de que en el
asiento del copiloto hay algo que hará que la balanza se incline hacia mí. En
el suelo se encuentra un mini cuaderno, lo abro y encuentro que es el diario de
Irene. Hoy es sábado y sé que le encanta ir al parque a correr un rato. Solo
tengo que esperar en la fuente donde para, y empieza la tanda de estiramientos.
¿Qué pasara, te estarás
preguntando? Que mi clase de guitarra gratis esta cada vez más cerca. Y es mas
esta vez no seré tan tonto. Esta vez no picare como ayer.
-Hola, Irene-la saludo con el diario en mi mano. Y con una sonrisa
que demuestra que ahora soy yo el que tiene las de ganar y ella toda las de
perder.
-Hola, Marc. Ese cuaderno me suena. Sabía yo que no lo había perdido,
sino que un loco psicópata me lo había robado.
-Si bueno, puede que te lo robara, o que una panoli como tú, sea tan
tonta de dejar esto en poder de la persona equivocada.
-Esa persona equivocada no serás tu ¿verdad?-Me mira con cara de
incredulidad pero con una sonrisa dibujada en su cara.- No sabía que supieras leer.
Dios, esta mujer acaba con mi
paciencia. Esta loca, tengo en mi poder su diario, con sus cosas más intimas y
parece que no le importa nada, lo que pueda encontrar en el.
-ahora si que la has cagado, panoli.-Y con un leve empujón la tiro a
la fuente, quedando totalmente empapada.-Te
voy a decir un par de cositas. Si quieres recuperar tu diario, vas a tener que ayudarme.
-Quien dice que te pienso ayudar, inútil.-Esta realmente enfadada,
y empapada. Y se levanta con una mirada desafiante.
-¿A no?-abro el diario por una página cualquiera. –Miercoles 22 de Junio de 2012, ayer mas
concretamente…
-Vale vale tu ganas. Dime que favores son esos.-me mira como si
quisiera matarme, con los ojos.
-De primeras, me vas a dar tú móvil, pero tu número de verdad. De
segundas, me vas a dar clases de guitarra, gratis. Y como me has insultado y te
has reído de mi antes en el teléfono a esas clases se le sumaran, las clases de
canto, también gratis. Y para terminar, te diré que me debes una tarde para mi,
ya que te prometí con más tiempo contarte el porque soy tan raro en clase.
-Tío, tienes un morro que lo flipas.
-“Hoy he quedado con Alex, pero el inútil se ha reído de mi, he salido
corriendo, y he ido a mi árbol favorito. En el banco de al lado estaba…”-Había
abierto de nuevo el diario y había comenzado a leer.
-Vale vale, joder y parecías tonto, cuando te time ayer. Tu ganas, pero
con una condición. En esa tarde que te debo. Tú invitas.
-Vale, creo que es un buen trato.- Le cedo la mano, para sacarla de
la fuente. Pero cuando va a cogerla, la
retiro y vuelve a perder el equilibrio y termina tumbada en la fuente de nuevo.
Mientras me alejo con una sonrisa, sabiendo que he ganado esta batalla, aunque
no sabía el futuro que me esperaba. De lejos se escucha una multitud de
insultos y de gritos, el ultimo una palabra ya muy conocida…
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