jueves, 3 de noviembre de 2011

Y al oido te susurre

Un día me acerque a ti y al oído te susurre, sigue para adelante, que nada te detenga que nada se interponga en tu camino, porque eres tú la única que eres capaz de decir que no a las cosas, eres tú la única que puede decidir si llegar a la meta o no.
Tú me respondiste es fácil decirlo pero es muy difícil cumplirlo. Pues te diré una cosa, sino pruebas, sino te equivocas, sino elijes tu destino, el mundo lo hará por ti, y la gente se encargara de pisotearte, de pasar por encima de tu cabeza como si fueras mierda y no puedes dejar hacer eso. Porque tú, yo y los demás somos quienes elegimos, si el camino de la izquierda o de la derecha. Solo escucha a los que de verdad quieren ayudarte, pero al final haz siempre lo que dicta tu corazón y tu mente.
No te dejes engañar, ni embaucar por gente que te promete caminos cortos y fáciles, porque la vida no es fácil, es al revés difícil, empinada, con curvas sinuosas. Todo el mundo tenemos la tentación de ir al camino fácil, pero desde aquí te digo, que no es el correcto, porque lo fácil no es siempre lo mejor. Elije el que mejor te convenga, con convicción, porque si te equivocas siempre podrás pedir perdón, darte la vuelta volver al principio y elegir el camino correcto, pero ¡atenta! has de saber cuándo te has equivocado, cuando el camino no es el correcto, porque el camino erróneo es más atractivo que el correcto.

sábado, 22 de octubre de 2011

PUEDO escribir los versos más tristes esta noche. 
Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada, 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". 
El viento de la noche gira en el cielo y canta. 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 
Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como pasto el rocío. 
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo. 
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 
Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
mi alma no se contenta con haberla perdido. 
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. 

No todo termina como deseamos pero hemos de conformarnos con los que nos queda y con lo que podemos construir con nuestras manos, todo llegara al fin y al cabo todos buscamos lo mismo que es la felicidad en nuestro corazón.


sábado, 15 de octubre de 2011

La venda


Hay a veces que las personas ajenas te abren los ojos, hay a veces que tus ojos por más que quieras no se abrirán jamás, hasta que un día por fin la venda se cae, el nudo se afloja tanto, que poco a poco vas viendo luz, una luz que asusta, una luz que hace mostrarnos como en realidad somos, llenos de ira, de venganza, de vergüenza, de tristeza, de alegría, de amor, etc.
Pero una vez que la venda se ha caído, ves que tu vida no era tan bonita como la imagen que tenias en tu cabeza, ves que estabas rodeado de mierda, de mierda por todos los lados, tan rodeado que casi te ahogabas entre mierda, mierda camuflada de color rosa, porque era mejor así, porque era mejor creer que la vida es de un color azul y no de un negro espantoso que da miedo.
Solo un momento necesitas para que ese nudo tan grande, ese nudo tan fuerte se deshaga y muestre que estabas equivocado, que no eras alegre, que no era lo mejor, sino estabas triste con una felicidad camuflada, una felicidad de mentira, que estabas harto de tantas cosas, que nunca dijiste que nunca expulsaste por miedo a perder cosas, cosas que en ese momento querías que en ese momento creías que para ti eran buenas, pero ahora que no las necesitas sabes que no las necesitabas  que no las quieres solo las quieres tener lejos, tan lejos como la distancia pueda.
Es una nueva etapa que pasas que te enseña que te hace aprender, una etapa de descubrimientos, que no puedes parar, son etapas que vives quieras o no quieras porque sin estas etapas no puedes progresar, madurar.
Madurar ese proceso lento que nunca para, un proceso que desde la adolescencia comienza hasta que desapareces de este mundo metido en una caja o en una urna. Un proceso que todo el mundo cree que ha completado con éxito, pero que en verdad te falta mucho camino que caminar, mucho recorrido que recorrer, muchos sitios que visitar. Y ese es el problema de verdad el problema reside en que todo el mundo quiere ser mayor, y no descubres que por más que lo desees no lo cumplirás no te harás mayor, solo serás una persona más en esta sociedad que busca aprender.
Solo sé que todos los cambios que hago en mi vida no son buenos, pero no todos son malos, porque para eso está la vida para equivocarse y rectificar, para aprender de los errores, por eso se que este cambio era para rectificar el error anterior, lo que no sé es si este cambio es el adecuado, pero de momento solo de momento creo que ha sido uno de los mejores cambios que he hecho en mi vida, solo el futuro decidirá si es un cambio para siempre o un cambio de transición pero como he dicho ¡gracias! Gracias por tantas cosas y por nada, gracias por ser así, por aceptar tal y como somos como al igual que yo os acepto como sois, porque nadie es perfecto y por eso estoy con vosotras para que me enseñéis a madurar, aunque yo soy mayor y vosotras más pequeñas pero todo el mundo aprende algo de alguien y creo que ahora me toca aprender de vosotras.

lunes, 22 de agosto de 2011

Aqui Sigo Yo


A veces la vida intenta hundirte, a veces la suerte no te acompaña, a veces ni la fe puede ayudarte, a veces ni rezando puedes ayudarte.
Pero tranquilo ¿para que se inventó la familia? Poco a poco la vida ha ido machacándome, la vida ha intentado hundirme un día tras otro, pero en estos momentos la elección de tus amistades, la familia puede ayudarte, porque aunque la vida te tire una y otra vez al suelo, puedes levantarte gracias a la ayuda de los que te rodean.
A veces reunir fuerzas es costoso, pero solo tienes que fijarte en los que te rodean, fijarte en los que de verdad te necesitan, tienes a una familia al llegar a casa que necesitan verte bien. Tienes unos abuelos a los que cuidar, tienes unos primos que mimar, tienes una hermana a la que hacer reír. Tienes una tía por la que preocuparte.
Esto es en parte para darme ánimos, para convencerme de que una sonrisa puede cambiar el día a una persona, pero sobre todo para convencerme de que eres lo mejor tía, que aunque caigamos una vez tras otra nos levantaremos, nos apoyaremos los dos, nos ayudaremos, nos mimaremos, nos daremos los abrazos que sean necesarios, y nos regalaremos sonrisas siempre que nos haga falta.
Los ánimos siempre vienen bien pero los ánimos no ayudan si no ponemos de nuestra parte para mejorarnos, y lo único que hace que duerma tranquilo es que cada día te levantas como si fuera el último, el ultimo para salir de allí y así levantarte con esa sonrisa, para decir al mundo, para decir a todos que no te han hundido y que todavía queda mucho para rendirte, que todavía no has vivido lo suficiente, que se acabo el lamentarse, ahora solo es luchar, luchar y LUCHAR. Y esa sonrisa que a veces cuesta, esa sonrisa que a veces se convierten en llanto, no es más que un sinónimo de aquí sigo yo, y nadie puede conmigo.

lunes, 15 de agosto de 2011

Carta a la Tia


Muy buenas, me imagino que cuando leas esto estaremos todos en un bar, todos reunidos, juntos alborotando, como somos la familia Párraga y compañía.
En estos casos se empieza por un… ¿qué tal? Pero, para que hacer esta pregunta cuando todos sabemos que estamos todos reunidos por tan excelente noticia, estamos reunidos, para celebrar que esta familia unida una vez más ha superado un bache. Pero no vamos a comenzar a echarnos flores, porque nosotros solo hemos sido la compañía, pero la que ha tenido los cojones suficientes como para no dejar de luchar, para no rendirse, has sido tú.
La protagonista, por la que hemos montado toda esta fiesta, en honor a ti, en honor a nuestra tía mas joven, a nuestra tía más querida, es por ti por la que hemos montado todo este tinglado y no porque nos guste más la fiesta que un tonto un lápiz.
Queremos darte las gracias porque tú fuiste la que nos dio la fuerza  como para saber de antemano que ibas luchando poco a poco para superar esta dichosa enfermedad llamada LEUCEMIA. Por dedicarnos una sonrisa al entrar en la habitación, que nos dejaba ver lo fuerte que eras, para que esta mierda de enfermedad no te derrotara, porque aunque fue duro, un día tras otro te levantaste con las mismas ganas o mas de salir de esas cuatro paredes asquerosas, de esas tardes aburridas con Salvame, o de esas comidas asquerosas que no tenían ni punto de comparación con el gran arroz con caldo de la abuela.
Pero también sabemos todos aquí reunidos que solo has recorrido parte del camino que te queda, pero te queremos decir entre todos, que estaremos para cuando caigas, que estaremos para cuando saltes, pero sobre todo para decirte todas las veces que quieras que te queremos, que estamos contigo, que no nos puedes faltar nunca.
Seguramente en este momento estemos todos callados escuchando con atención estas palabras que pensamos todos, o simplemente a nuestras cosas, pero en nuestro interior hay un corazón que late por ti, que late para ayudarte, porque si recorres la mesa encontraras a un padre y a una madre, que te dieron vida, pero que darían su vida por salvarte, pero no te detengas, sigue mirando, encontraras a tus hermanas, que al igual que tus padres están para dar parte de si para salvarte. Pero si sigues recorriendo la mesa encontraras a unos hombres, si son tus cuñados, son los que al recibir la noticia no se lo creían, los que se preguntaban el por qué a ti. Sigue no te detengas vuelve a mirar la mesa, están los pequeños de la familia, si somos tus sobrinos, los que sin nuestra tía, la tía que nos ha llevado a tantos sitios, no estaríamos completos. Pero ahora fíjate a tu lado quien te tiene agarrada día y noche a la vida, ¿quién te tiene agarrada de la mano? Es tu marido, el que dentro de unos pocos días cumplirás un año más junto a él, pero que te quiere como si fuera el primer día, el que sin ti no sabría que hacer. Por ese y por todos los que estamos en la mesa rodeándote, arropándote, ¡LUCHA! Sal adelante, cúrate y entonces es cuando volveremos a montar otro tinglado de este calibre, pero ahora mucho más sonrientes, mucho más felices, porque nuestra tía, mujer, hija, cuñada y hermana está curada, y si ella está bien nosotros estamos bien.
No queremos que llores por esta carta, porque si has sido fuerte para salir adelante, se fuerte y aguanta tus lagrimas, ahora en silencio recorre la mesa y todos y cada uno de nosotros te daremos un abrazo para que sepas que nos has tenido ahí, desde que caíste en esta mierda de enfermedad, desde siempre, para decirte al oído ¡TE QUIERO! Y un ¡GRACIAS! Por que en verdad, la que ha salido de esto poco a poco ha sido tu y no nosotros y por eso una vez más en nombre de toda la familia Párraga y compañía
¡GRACIAS!

sábado, 6 de agosto de 2011

Dichosa Leucemia


Llego a casa después de una sesión de cine de verano, de una película cuyo título no me acuerdo ni tampoco me interesa.
Son las doce y media de la noche pasadas, entro en silencio, por si están durmiendo, pero no mi padre vela en el sillón hasta que llego, mis hermanas metidas en sus mundos, con su ordenador, seguramente cotilleando con alguna amiga, hablando con el novio o incluso tonteando, la verdad tampoco me interesa, he tenido una noche realmente amarga, tenía una sensación que me recorría el cuerpo, desde la nuca hasta el último dedo del pie, tenía la sensación de que algo iba mal, pero se me escapaba el que.
Entro en mi habitación, lentamente me quito la ropa y hecha un nudo la tiro en algún lugar de la cama, encuentro a ciegas el pijama también hecha un nudo, mientras que lentamente el portátil se enciende, mientras carga, he ido a la cocina me he bebido una botellita de agua, voy al baño a cepillarme los dientes, mientras hago tiempo a que el dichoso portátil termine de abrir todas sus aplicaciones, otro escalofrió me recorre la nuca, esta dichosa sensación de que algo va mal.
¡Por fin! El portátil ya esta, me conecto al tuenti, un evento para quedar e ir a la piscina, un comentario con el heavy dejándome una de sus canciones, que sabe que escuchare pero no me gustara, no me gusta sus palabras fuertes y gritos, pero aun así la escucho.
Me conecto al Messenger genial no hay nadie, otra noche viendo una serie hasta que el sueño venga a buscarme y me lleve a la cama y caiga sin sentido, sin darle tiempo al cerebro a que se pare a pensar el por qué esta dichosa suerte, durante un largo año lleno de amarguras, llantos y mierda mucha mierda.
Otra vez ese escalofrío pero esta vez es diferente, esta vez viene acompañado de un (ring-ring) el teléfono suena, son casi la una, esto no trae nada bueno, si llaman a esta hora pasa algo, será por eso lo de esta dichosa sensación.
Salimos los tres hermanos de nuestro mundo a la vez, nos levantamos a la vez, y salimos de nuestros cuartos a la vez, nos atropellamos por el pasillo, mi padre al lado del teléfono lo coge:
-Si dígame (…) claro Oscar dime (…) no puede ser, esto no es real, ¡¿qué me dices?! (…) vale, vale tranquilo, respira hondo, necesitas que vaya te hago compañía la noche (…) van los abuelos vale, si ocurriera algo llama a la hora que sea (…) adiós un abrazo tranquilo saldrá adelante.
Ese malestar no era normal, sabía que ocurría algo, nos cuesta arrancar, nos cuesta sacar la sencilla pregunta de ¿qué pasa? Mi padre arranca por nosotros, era el tío Oscar, es por la tía está ingresada, le dolía mucho la espalda y…. (Una espera interminable, suéltalo cuanto antes se que es algo más grave que la espalda, sino esta llamada no se hubiera hecho) está ingresada, porque le han diagnosticado LEUCEMIA. Los tres al unisonó:
-¡¡¡¡¿¿¿¿ QUEEEEEEEEÉ????!!!!
Todo se me viene abajo, las paredes me acechan, una de mis hermanas huye al baño, la otra sale corriendo a la cocina, tengo que aguantar las tengo que consolar, pero no puedo, mi tía Sole, ¡qué coño tía! Mi madre, no puede ser, que hemos hecho, este año no es mejor que el anterior es aún peor, es el punto final.
Me voy a mi habitación cierro la puerta, no necesito escuchar detrás de la puerta del baño, porque sé que esta igual o peor que yo,  mi padre se ha levantado va a consolar a mi hermana la mayor, que llora desconsolada en la cocina, necesito aire, me asomo a la venta y veo como lentamente mis ojos, empiezan a ver borroso, las primeras lagrimas brotan de mi, necesito expulsar la rabia, necesito saber el por qué, porque a ella, porque no a otra persona, me siento en la cama tiro la ropa a la silla con rabia, con impotencia, mañana será un día largo y necesito descansar, pero aunque he abierto la cama, y me he tumbado, no me recoge como acostumbra a recogerme, me recoge fría, dura. Sera un día largo, pero también una noche larga.
Es hora de levantarme, son las ocho de la mañana, no he dormido nada, he dado vueltas y vueltas, al igual que mi padre, está bastante afectado, que esperas ha sido su niña, ha campeado con ella por todos los sitios, no le puede pasar esto a ella, no a ella. Mi hermana la mayor se hace la fuerte es la enfermera de la casa, sabe los contratiempos, las posibilidades que tiene, pero a nosotros no lo pinta aun mejor, de un color azul bonito, me hago el tonto y afirmo, mi otra hermana no se escuda, la conozco, salgo con ella de compras, de copas, compartimos amigos, la conozco está destrozada, todos nos miramos al espejo y vemos una cara llena de ojeras no hemos pegado ojo.
Me meto en la ducha, la necesito helada, necesito que mis problemas bajen a los talones, ahora tengo un problema mayor, que me ocupa entero, necesito esa agua, que me recorra por todos los sitios, es hora de vestirme colocarme las gafas de sol más oscuras que tenga encaminarme a la parada del autobús, mentalizarme en como mirar a mi tía y decirla que todo está bien que es algo duro, pero que ambos sabemos que saldrá de esta. Llego a la sala de espera, está repleta hecho un vistazo, son todos familiares de mi tía, hay personas que no conozco pero al cabo del rato descubro que son amigos de mi tía, es muy querida, se hace de querer, todos están destrozados, pero ahora mismo me he fijado en una personita, la que hace que el alma llegue a los pies en un segundo, ¿esa es mi abuela? La vi el otro día, ha dado un bajón enorme, se me encharcan los ojos no quiero llorar, por mi tío no debo llorar. Recorro la sala de espera nuevamente ¿ese es mi abuelo? Es su hija la pequeña, al cabo de los días descubro, que lloró desconsoladamente a una enfermera, pidiéndola que la cuide, que la cure, que le quite todo lo malo, que es su pequeña que sin ella no hay motivo para seguir viviendo.
Salgo con mi tío a fumar, necesita un cigarro como nunca, se hace el fuerte pero le noto quiere llorar, pero quiere hacerse el fuerte, en su cabeza le dan vueltas las ideas, sabe que se curara, pero tiene miedo, tiene miedo de que se quede ahí, me lo hace saber, mientras sacude una vez más la ceniza, ceniza que ya no está, está nervioso, esta cagado pero no quiere flojear su mujer está en la 4ª planta y le necesita más que nunca, asique le da una última calada, lo tira me mira y me sugiere -¿Subimos?- Pasan los días, me avisan de que esta aun más aislada que antes, soy su principito he de ir a verla, voy prometiéndome que será el último, porque no tengo fuerzas para sacar una sonrisa, me dicen que al día siguiente la raparan, se quedara calva, pero sé que es la persona más guapa que hay en este mundo, con pelo sin pelo, con pañuelo sin pañuelo es la persona más querida más guapa del mundo, pero no puedo ir a verla, me animo, pero hay algo que me frena mis pies no avanzan hasta la parada, desisto. Me convenzo para llamarla, no puedo me cuesta mantener la compostura, no puedo marcar ni el prefijo, desisto también, cada die pierdo mas el apetito, deseando que llegue una noticia más.
Mis amigos me animan para que salga a la piscina, salgo me divierto, me olvido un poco de lo que es mi tía, pero dentro sigo dándole vueltas. Llego a casa destrozado cansado por no dormir suficiente, cansado de no comer suficiente, malcomo, y me voy a la cama llega mi padre me despierta son buenas noticias, las plaquetas han aumentado es magnífico, en mi cabeza solo entra el pensamiento de saldrá de esta, aunque parándome a pensar sabia que saldría de esta.
Los días pasan y los ánimos no me vuelven, me siento mal por dentro, soy un gilipollas, soy un mal sobrino que estará pensando mi tía de esto, sé que me entenderá, pero tengo que estar ahí con ella, pero no puedo los pies, la cabeza no me dejan avanzar, desisto una vez más, otra noticia mas, esta vez he cogido el teléfono, y mi abuela con voz temblorosa, me dice ¡Sale el martes!- ¿qué sale el martes abuela? Tranquilízate háblame despacio. La tía sale el martes ha recuperado plaquetas, ha terminado la sesión de quimio, la temida quimio, es magnífico abuela, es genial sonríeme un poco abuela aunque sea a través del auricular, lo noto ella está feliz dentro de lo que cabe, ella esta sonriendo.
Llega el martes pero no tengo ganas de encontrarme con ella, me da miedo a llorar delante de ella, me da miedo a ver otra persona diferente. Salgo con una chica, necesito distraerme y hace poco que la conozco me vendrá bien conocerla un poco interesarme por su vida que le gusta, que no le gusta que le interesa. Pero otra sensación me recorre el cuerpo se que ese día quiera o no quiera la veré y así es, puede dar paseos por la calle asique la veo por la calle acompañada de su marido, de su madre de sus hermanas, de sus sobrinos, pero no de su hijo adoptivo, se me cae la cara de vergüenza, pero salgo corriendo a cruzar la carretera, me la encuentro de cara, es lo que he pensado, la mujer más bella que he visto jamás, con sus Ray-ban puestas con su pañuelo naranja que le sienta de vicio en la cabeza la abrazo, pero con cuidado, pero un abrazo eterno que me llena de fuerzas para mirarla a la cara para decirla ¡te quiero!
Por fin la he visto después de una temporada larga en el hospital, me mira la presento a la chica y me despido, la digo te quiero y me voy. Sé que la veré de nuevo cuando no lo sé, descubro que viene a cenar a mi casa, la esperare como se merece, me afeito, me ducho, me seco me hecho la colonia que más me gusta estoy feliz, no por mi por ella, esta mejor esta medio-curada, se que sale adelante. La mejor cena del mundo, hacia tanto que no comía así…. Tiene sueño, normal una quimio bastante fuerte la ha dejado floja, se va necesita dormir, lo comprendo. Pero gracias  a esta visita duermo aun mejor, como mejor, sueño mejor, sonrió de nuevo.
Va por ti tía, se que almejar esto te hace llorar un poco, pero quiero que llores de alegría, porque aunque es para enfadarse con migo, por no ir a visitarte has sido eres y serás lo que ocupe mi mente hasta que estés sana de nuevo, lo siento por no ir a verte, pero como te relato aquí no tenía fuerzas, te quiero, porque ahora en adelante serás mi madre, mi tia, la mujer más bella del mundo.
                                                                              FIN