lunes, 19 de diciembre de 2011

Una puerta que destruir

Me he levantado he abierto las cortinas y subido la persiana y para mi sorpresa me encontrado un día lluvioso. Asique he abierto la ventana de par en par, he tirado la colcha al suelo y me he sentado a observar la lluvia caer, he dejado que la brisa rozara mi piel y que unas cuantas gotitas cayeran en mi cara, haciéndome cosquillas.
Lentamente me he sumido en mi propia imaginación, sintiendo como poco a poco, mi boca recorre y describe una pequeña curva, señalando una gran sonrisa. Me he parado a pensar, en cuantas cosas he aprendido en la vida, y en todas las cosas que no quise aprender. Me he imaginado mi vida con un sendero lleno de puertas, puertas que abrí, puertas que deje cerradas por el miedo de lo que esconden.
Encontré la primera puerta, la puerta que hizo que muchas de ellas sigan cerradas, la que me creó un serio dolor, una ligera tristeza, un marchito desamor. Esa puerta que al principio parecía tan buena y decidí abrir de par en par. Un gran error cometí, hizo que mi corazón se encogiera herido, mis heridas sangraran, y mis lagrimas brotaran. Mire atrás, tantos besos guardados, tantos abrazos, tantos deseos, tantos sueños. Y por culpa de esta puerta, todos se hundieron en un profundo pozo. Destroce la puerta, soltando rabia guardada dentro, y expulsando felicidad. Ahora tengo permiso y no tengo miedo a volver a regalar mi corazón.
No lo busco, lo olvido, pero alerta. Tres sencillos pasos que me han hecho aprender de memoria, para así poder encontrar mi felicidad. Poder abrazar esos brazos que me regalan tranquilidad. Poder amar, y poder rozar esos labios. Regalar mimos que tantas veces he deseado regalar. No me preocupa sigo esperando, y sé que me enfrento a otra puerta.
¿La abriré?
Un trueno me saca de mi letargo y profundo sueño, como me he dormido hace nada estaba imaginándome mi vida con un sendero de puertas.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Deseoso de salir ileso de este derrumbamiento


-¿A dónde vas? –me gritaba mientras yo me alejaba corriendo.
- ¡A solucionar lo que debí solucionar en su momento! –le conteste gritando. Ya era hora de afrontar lo que debía afrontar con agallas, sin dar la espalda al problema que ahora me planteaba, ¿Difícil? Claro quién ha dicho que la vida fuera fácil. No tenía nada preparado, no tenía nada pensado, solo deseaba que mi corazón supiera lo que expresar cuando estuviera junto a ella. Siempre le había gustado mi locura, siempre le había gustado que conmigo el tema de conversación pudiera ser cualquiera.  Y ahora confiaba en que mi cabeza y mi corazón no me traicionaran y se marcharan por la puerta de atrás, que se quedaran conmigo en todo momento, porque ahora los necesitaba más que nunca.
La verdad que la conversación que había mantenido instantes antes con mi mejor amigo me ayudo a saber lo que necesitaba saber y es que el miedo es normal, pero lo que no puedo dejar es que el miedo me gane esta partida.
Seguí corriendo, el aliento no llegaba con suficiente premura, la sangre era bombeada a miles de latidos por hora, la carrera no era lo que me estaba matando, era los nervios que hacían que mi boca no pudiera pronunciar ningún sonido, que mis manos temblaran, y que mis piernas fallaran y me provocaran mas de algún tropiezo. La vi a ella, y mi mente como por arte de magia se colapso, me quede en blanco, con lo mucho que cuesta que me calle ahora mi mente, me abandonó, mis cuerdas vocales se tensaron sin poder pronunciar ningún sonido, y lo peor de todo es que parecía un flan, mis piernas no paraban de temblarme junto con mi cuerpo entero, convulsiones infinitas que hacían castañear mis dientes, que mi espalda se retorciera, y un sudor frio cayera gota a gota por la espalda resbalando, incrementando así mis nervios.
Con paso decidido, sin saber que decir, sin recibir la ayuda de mi mente, doy un paso, y otro, lentamente me acerco y todo empieza a verse nublado, puede que sea la fatiga, o incluso que los nervios no me ayuden a enfocar, pero de un momento a otro, todo a mi alrededor se desvanece todas las ilusiones que tenia se van por la puerta de atrás dejándome una vez mas solo, sintiendo como mi corazón rebota en el pecho deseoso de salir ileso de este derrumbamiento. Ella esta agarrada a lo que parece que es mi mejor amigo, pero como llego antes que yo, el estaba en el banco conmigo hablando de la chica que me gustaba, me dio el consejo de lanzarme, me dijo que me lanzara al vacio y así podría experimentar como la adrenalina sube a tu cabeza para después bajar a tu pecho y tu corazón se acelere.
-­Ey, ¡que pasa tío! Saliste corriendo, sin saber a dónde ibas, hablaste con ella – Sonriéndome levantándome una ceja, esa ceja que ahora me acaba de destrozar el corazón que esa sonrisa me mata. Esa cara que ahora quiero partir, que ahora quiero destrozar contra los adoquines de la plaza.
- Ya, bueno primero fui a reflexionar un rato y ahora venía a buscarla, a contarle todo, oye que gracias.- por reventarme la vida quería decir.
-No hay de que, sabes que siempre he estado para todo -. Me vuelve a sonreír, esa sonrisa que me acaba de destrozar todos los esquemas de mi vida, confiaba en él, y el sabia que ella me gustaba, el sabia que me destrozaría y ahora viene con su sonrisa irónica, con su altivez de prepotente, y ahora si que si me entran unas ganas irremediables de cogerle el cuello de la camiseta y decirle todo lo que le odio por lo que acaba de hacer a su mejor amigo. Por lo que acaba de hacer a lo que un día fue su hermano.
-Hola Sam, ¿Qué tal? Hacía mucho que no te veía, hablar por tuenti mucho pero verte la cara se vuelve cada día más complicado.
-Si bueno… eh… ya… he estado muy ocupado con eso del insti, trabajos exámenes, selectividad apretándome los talones y como comprenderás tengo muy poco tiempo-. La dedico mi mejor sonrisa, por mucho daño que me haya hecho, es ella y es la que muchas noches me ha mantenido en vela.
-Ey tío, nos vamos ¿vale? Tenemos que hablar para explicarte unas cuantas cosillas, lo siento de verdad, acaba de ocurrir, y…
-Que acaba de ocurrir-pregunta ella-
-Nada cosas entre él y yo, cuídate tío un abrazo-. Y se van, dejándome a mi plantado, agarrados de la mano, felices. Y yo mientras desolado y abatido con un disparo certero en el centro de mi corazón. Llorando sangre, derrochando desamor y tristeza, me voy cabizbajo a mi casa, estaba a media hora, pero hoy tardo más de dos horas en llegar hasta la puerta de mi casa, mientras intento serenarme y no llorar por lo que un día soñé ser mía, y por lo que se llevo mi amigo, mi mejor amigo, mi hermano.
Entro en casa llego hasta mi habitación, y mi móvil suena, es él, el cabrón que un día dejo de pensar en mi para pensar solo en él, el que destrozo mi vida sin ni siquiera preguntar.
Dos meses después.
Vuelve a sonar, mi teléfono, no se ha cansado de que le cuelgue, estoy harto, de el de sus hipocresías, de sus lo siento infames. Le odio. Pero hoy por ser un día especial, le cojo el móvil.
Qué quieres!- le contesto gritando-. Vienes a joderme más la vida, o solo a pavonearte un rato más de lo que me quitaste.
-Tío lo siento, de verdad, yo llegue y ella se abalanzo y me dijo lo que sentía y no pude, mejor dicho… no supe que decir, y yo también me lance.
-Eres un desgraciado, un cabrón, estoy harto de ti, te odio tío, eres lo peor, estaba claro que lo que yo un día te dije tu no lo sentías, tu venderías a tu propia madre si fuera preciso-. Y le cuelgo, odiándole un poco más.
Me visto y cojo la pelota de baloncesto y mi Ipod. Llego a las canchas y empiezo a lanzar unos tiros libres, necesito desahogar todo lo que me ha pasado en estos dos meses. Se ha hecho de noche y al salir de las canchas me lo encuentro de cara. –espera…-. Me grita, no tengo ganas de escucharle, asique no me quito ni los cascos, me agarra por el brazo, y le doy un empujón, y se choca contra la pared.
-Te odio, tío entiéndelo ¡joder! -. Y le suelto un primer puñetazo en la mandíbula, y noto como mis dedos se aplastan contra sus dientes, destrozándole la cara, me lleno de rabia, y le propino otro puñetazo en el pómulo, dejándole casi K.O. Y seguidamente cojo la pelota y me marcho, me marcho pensando en lo que he hecho. Me duele la mano, pero ahora me siento mucho mejor. Llego a mi portal y me la encuentro llorando, y mi cabeza vuela a lo que ha podido hacerle ese desgraciado.
- Lo… lo siento, siento no haber visto las señales que tantas veces me lanzabas, pero me cegué con él, y no sabía interpretar lo que tu sentías por mí, después de noches y noches hablando contigo, no supe ver lo mucho que me gustabas y lo mucho que te quiero, y por eso me fui con él. Le he dejado, quiero estar contigo-. Esa declaración me deja helado, sin saber que decir ni cómo reaccionar. Esas palabras que tantas veces he anhelado de ella, tantas veces he soñado en escuchar y ahora que lo escucho solo me produce, una sonrisa irónica.
-¿Sabes qué? Tú también me gustas y ese día que me viste iba a declararme, a decirte que todas esas noches hablando contigo tenían mucho que ver, que sentía todo por ti, pero te agarraste a él y él no supo mantenerse al margen, pero ¿Qué más da si uno sufre? Si tú estabas feliz con él, y mira me gustas, me encantas mejor dicho y siempre esperaba este momento, y por fin ha llegado-. Y la beso, la doy un profundo beso, la agarro y la junto a mí, la noto muy cerca y entro en una sensación indescriptible. Después me separo a ella y con todo el dolor de mi corazón la digo:-Pero tú y yo, no podremos estar juntos, sigue tu vida, se feliz, yo ahora mismo lo único que quiero es olvidarte.

Cubículo

Hoy me he levantado, he mirado el cielo, anuncia un día oscuro, pero es una extraña sensación, afuera hace un sol radiante y los rayos se reflejan en cualquier superficie brillante que hace que la luz te haga daño. Hoy es otro día mas en los que quiero quedarme en mi cama, llorar un rato mas, sin preguntarme que estará pasando ahí fuera. Hoy no es un día bueno, en el que salgo con mis amigos, y los sonrió les cuento algún chiste malo, nos hacemos unas cuantas fotos y la tarde pasa en resumidas cuentas volando.
Hace unos días mi vida se escapo de mí, me abandono, una noticia a altas horas de la noche, hizo que mi mundo cayera sin remedio alguno, que mi vida se trasladara a un camino empinado sinuoso, difícil, con muchas curvas pero sobre todo con muchas trampas. La vida me ha dado un serio golpe que me ha dejado sin aire, me ha cerrado el estomago, y me ha hecho daño, haciéndome llorar a todas horas. Me ha hundido en el fango, cubriéndome de mierda, jodiendome la vida, un día mas, mire por donde mire estoy encerrado en cuatro paredes oscuras que no deja que pase ni un rayo de sol. Es un cubículo que te hace ahogarte entre tu propio aire, que te ciega sin dejarte ver, un cubículo que muchos tacharían de claustrofóbico, pero es mi cubículo, en donde nadie más que yo entra, no quiero relacionarme, no quiero salir, no quiero recibir otro duro golpe y el sitio más indicado es mi cubículo.
Es increíble como una serie de palabras, puede joderte la vida, como una expresión puede hacerte desaparecer, pero en este caso solo es una palabra, una palabra la que ha hecho que deje de respirar, que deje de buscar el sentido a esta vida, todo esto. Toda esta hipocresía donde vivo, un cielo claro, un día oscuro. Te preguntaras que palabra es ¿verdad? Muchos dicen conocerla, pero pocos lo han vivido tan de cerca, nunca lo has escuchado de una voz que tantas veces te ha reconfortado, y ahora esa misma voz, al igual que intenta subirte el ánimo, te tira por los suelos queriendo morirte. Sigues con las ganas ¿verdad? Te la diré, solo necesito recoger un poco de fuerzas, de valentía. ¿Estás preparado? Aquí viene la palabra que un día claro lo veas como un día oscuro. LEUCEMIA. Al procesar esa información en mi mente, mi mundo como lo conocía se tizno oscuro, mi tía que es como mi madre de tantas veces como me ha cuidado, ha caído enferma, de esa dichosa enfermedad llamada destino. Ahora ella está enferma, y mi familia entera llora por ella, por la que un día nos regalaba sonrisas, por la que un día nos agradaba el día, por la que un día nos invitaba a comer, por la que un día nos llevaba al cine, por la que un día dio un gran paso en su vida y se caso, por la que un día, dejo de ser mi tía y se convirtió en mi madre. Solo por ella lloramos, solo por ella pedimos que la curen, solo por ella no tenemos ganas de levantarnos un día más.
Es difícil ponerse en mi lugar, e intentar consolarme, intentar decirme que todo pasara que solo es un bache, pero es que por mucho que me lo digas no tengo ganas de creerte, no tengo ganas de escucharte más, solo tengo ganas de encerrarme en mi cubículo, y que nadie me haga daño. Porque han hecho daño a la persona que más quiero en este mundo, a la persona que no dudaría en dar mi vida por ella, en interceptar una bala por ella, en saltar al vacío para rescatarla, al lanzarme a un rio, y luchar contracorriente para salvarla. Lo haría todo por ella, lo daría todo por ella con una sola palabra de su boca le ofrecería lo que más amo, lo más valioso. Mi vida.
Firmado: Miguel Angel Ibáñez /   Diario electrónico
Fecha: Un día de verano para olvidar del 2011


Hoy me he levantado, he corrido las cortinas y he subido la persiana, y hoy por fin he comprobado que el cielo esta azul y el sol me brinda una de sus mejores caras, me envuelve en su calor, me agrada el piar de los pájaros, hoy por fin mi vida ha retomado la senda que un día tomo, hoy por fin no vivo en una hipocresía, mi día es claro y el cielo esta azul, ese azul que tanto me gusta. Hoy la vida me brinda lo mejor de ella.
Hoy por fin tengo ganas de abrir mi diario electrónico, escribir lo primero que he sentido más abrir los ojos, y todo esto viene a una noticia no de hoy precisamente, sino de ayer, una noticia pasada que me trae felicidad asegurada para hoy mañana pasado y para el resto de mi vida.
Hay tantos cambios en mi vida ahora, que no tengo tiempo, espacio suficiente como para rellenarlo de mis palabras. En unas pinceladas sueltas, el resumen es que, adiós a las anteriores amistades, bienvenida a las nuevas amistades. Pero no he abierto mi diario electrónico después de tantos meses sin hablarle para esto. Para decir que mi vida ha sufrido un cambio, sería una buena excusa para abrirlo, pero no, hay más noticias, noticias aun mejores y buenas.
¿Qué tal si tachamos la palabra que hace unos meses hizo que mi vida fuera una mierda? La recuerdas, yo exactamente, cada letra cada entonación, que hace que piense en ese pasado tenebroso, que por mi espalda recorra una especie de sensación indescriptible. ¿Te animas a hacerlo a tacharlo? LEUCEMIA Esto quiere decir lo que ya habrás pensado, hoy me he despertado con ganas de vivir la vida, con ganas de sonreírla de nuevo, con ganas de quedar con mis amigos y darles ese abrazo que tantas veces me han dado pero que no ha servido completamente para consolarme. Si hoy mi madre, mi tía, como lo quieras llamar me ha dado la mejor noticia, que podría darme, la noticia que tanto tiempo llevo esperando escuchar de su boca. Si, la leucemia es historia, bueno eso no es completamente cierto. Pero quiero pensar que ahora el camino que le queda por recorrer, es un camino llano, con las empinadas cuestas que ha tenido que subir.
Dentro de poco, será una mujer libre, y después de vivir en un cubículo como el mío, después de verla encerrada en una habitación, triste, aburrida, condenada a vivir en esa habitación durante mucho tiempo, y solo comunicarme a través de un interfono, acariciar su rostro a través de un cristal. Notar como poco a poco su vida se apaga, ese medicamento que mas que ayuda la mata por dentro. Y ahora después de pasar ese mal trago, ahora por fin, respirara el aire viciado de Madrid de nuevo. Ahora me ha dicho el médico es una recién nacida, tiene que pasar sus primeras gripes, virus, enfermedades. Ahora después de tanto tiempo de cuidarme ella a mí, me toca a mi sacarla de la mano y cuidarla como si fuera el bebe que nunca he tenido, mimarla y darla todos los besos que pueda, abrazarla y hacerla saber que es ella por la que mi vida dejo de tener sentido que es ella que me quito el ultimo y exhausto suspiro. Que es por ella que no hay día que no haya llorado, que no me haya odiado por no tener esa cura de esa terrible enfermedad, que acabo de tachar un poco más arriba.
Ahora que la veo feliz de nuevo por poder salir, por poder agarrarse a su marido, por volver aceptar la nueva oportunidad que le brinda la vida. Ahora por eso y por todo lo que me espera junto a ella, por todo lo que nos deparara el futuro, solo puedo sonreír y mirar fijamente al cielo, hasta que el sol vuelva a reflejar sus rayos y me deje ciego por un momento, ahora es el momento de abrir la ventana, cerrar los ojos coger aire, y recibir el calor del sol que tantas veces me ha regalado y tantas veces había rechazado hasta el momento.
Ahora es el momento de marcar con una “X” de otro color la fecha en el calendario y ponerle de titulo nueva vida.
Firmado: Miguel Angel Ibañez /   Diario Electrónico.
Fecha: Día de invierno para recordar del 2011, NUEVA VIDA.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Salto al vacio


­-Te quiero… Te quiero… Te quiero… Te quiero-esa palabra me taladraba la cabeza, se repetía una y otra vez, fue ella y su última palabra, con un hilo de voz, extinguiéndose, agonizando, mis ojos lloraban, mi boca se resecaba, mi cuerpo temblaba, la perdía y no tenía el poder suficiente para curarla.
-Te amo, eres lo mejor que me ha pasado durante años, no te vayas, quédate conmigo, aquí a mi lado, sin ti esto no tendría sentido…-la susurre al oído, mientras lentamente sus ojos se cerraban para no abrirse más. De esto hace un año y la imagen se viene cada día, cada noche, cada pesadilla. Esa agonía que hace que me levante sudoroso y acuda al baño a sollozar durante horas, la echo tanto de menos, mi corazón siente ese vacío infinito.
La quiero tanto, pero a la vez la odio, me ha dejado solo, no entendía que no debía dejarme, que no podía dejarme, porque ella era la razón por la que salía a la calle, la razón por la que sonreía. Sus labios que tantas veces he saboreado, tantos besos apasionados me han dado, ahora hace ya un año que nos los he vuelto a probar. Sus dedos que tantas veces me han acariciado, su pelo que tantas veces me ha regalado su olor, su mirada que tantas veces me ha hecho ver las estrellas. Ahora no tengo nada de eso, solo una extraña soledad y un dolor insoportable, que hace que mis heridas no terminen de curarse.
Mi corazón se muere lentamente si no estoy a su lado, no hay día que no me levante, pensando que solo ha sido un mal sueño, que me levantare y recibiré un mensaje al móvil que me decía: “Te quiero tanto, hoy el sol me ha despertado con su primer rayo de calor, y lo primero que he pensado en que era la chica más afortunada del mundo, porque soy la única en el mundo que tengo una estrella para mí, me iluminas el dia, TQM!” Esos mensajes que me producían un alivio, una felicidad inaudita. La amo tanto y ella me ha dejado. Tantas veces discutimos, tantas veces la dije que no la dejaría marchar, que buscaría debajo de las piedras una cura para su enfermedad, pero ella me lo prometió, ella me hizo jurar que no lloraría, y lo único que me pidió, soy incapaz de cumplirlo, no hay día que no llore, no hay día que no recuerde su voz. He puesto la radio y ha comenzado a sonar nuestra canción favorita, nuestra canción.
Lleno de rabia de dolor he cogido la radio y la he estampado contra el suelo, grito, me desgarro la voz, grito a los cielos, grito para que me escuche, pero sé que no lo hará, soy tan tonto, por creer que por gritar la vida me devolverá a la única persona que regale mi alma, mi media mitad de vida, y ahora que se ella se llevo mi bien preciado, ahora soy yo el que me niego a formar otra vida, a regalar mi alma mi corazón. Ahora quiero estar solo, caminar todos los días por el parque, mirando a parejas que tan felices son, odiándolas por ser felices, por tener esa felicidad que yo un día tuve, pero que entre mis manos se escapo, se disipo como si fuera aire, y no pude estrecharla, contra mi pecho para recordarla que mi corazón latía por ella.
-¿Se va a tirar?- grita la gente desde la calle –llamar a la policía, quiere saltar.
-¡Te quiero! Sin ti no soy nadie, eres la razón de mi vida, no debiste marcharte, pero ahora, volveremos a estar juntos como un día te jure-. Esta vez grito desde más alto, estoy en su edificio, he pasado por su puerta, el sitio donde tantas veces me he despedido de ella donde tantas veces la he dicho que la amaba, que la añoraba, que la quería, que la necesitaba, tantos adjetivos, tantas palabras que no sirvieron para que después pudiera salvarla, pero ya se acabo, un día la jure estar con ella para siempre y eso si que lo cumpliré.
Y salto al vacío…